Memoria y Esperanza: 40 años del Primer Encuentro Latinoamericano y caribeño de Teología Wesleyana 

 In Caminando en Justicia, Teología y Cultura

¿Encontramos señales o muestras de la acción de Dios entre nosotros… o todo parece oscuro, sin salida, sin esperanza? ¿Hacemos memoria de lo que Dios hizo con su pueblo, en nuestras vidas para forjar su proyecto de liberación? Nos detenemos, repasamos el pasado y escuchamos las promesas de Dios. Muchas veces nos quedamos paralizados, sin capacidad de mirar provechosamente hacia atrás ni esperanzadamente hacia el futuro. La crisis global que vivimos en este cambio de época marcado por el sistema mamónico de la globalización, genera desgracia en todas las dimensiones humanas y ecológicas. Pero también producen un vivir líquido (pos)moderno, caracterizado por no tener memoria y descartar sin empatía[1].

Por ello una mirada histórico-teológica es fundamental en este tiempo. Ya que como afirmó J. Míguez Bonino sobre la historia y la teología, citando a Rubem Alves: “el historiador es alguien que recupera memorias perdidas y las distribuye como un sacramento a aquellos que perdieron la memoria. En verdad ¿qué mejor sacramento existe que las memorias de un pasado común, marcadas por la existencia del dolor, del sacrificio y de la esperanza? Recoger para distribuir. Él no es un arqueólogo de memorias. Sino un sembrador de visiones y esperanzas”.[2]

Como versa el dicho popular “quien no sabe de dónde viene, no sabe a dónde va “, es bueno que recordemos que este año se cumplen 40 años del primer encuentro de teología (o estudios) wesleyana y de la tradición metodista en América Latina. Como parte del impulso ecuménico de esos años y como proyecto para releer todas las tradiciones protestantes, el Departamento Ecuménico de Investigaciones de Costa Rica organiza y desarrolla por primera vez en América Latina un encuentro sobre teología metodista en San José, Costa Rica, del 6 al 11 de febrero.[3] Otro similar tuvo lugar un año más tarde en Piracicaba, Brasil. Estos fueron los primeros trabajos colectivos serios que comenzaron a preguntarse desde América Latina por nuestras raíces teológicas wesleyanas. Fue a partir de ese momento de encuentros de teologías y su mutua permeabilidad, que los estudios wesleyanos comenzaron a vivir un tiempo nuevo. Los frutos de ese proceso fueron apareciendo de manera espasmódica. Nos dice Daniel Bruno:

“Algunos como un desprendimiento claro de los encuentros Oxford Institute, otros con una relación más mediatizada a través de otros organismos metodistas o ecuménicos. Lo cierto es que a partir de los comienzos de la década del 1980, el interés por redescubrir la tradición wesleyana a la luz de los desafíos sociales y teológicos de América Latina, se hizo cada vez más palpable, aunque la frecuencia de los encuentros no lo demuestre”[4].

Debieron pasar veinte años para que el tercer encuentro de teología wesleyana se realizara, esta vez en Sao Paulo, Brasil, en 2003. El posterior y 4° encuentro se realizó en el año 2009 en Buenos Aires. Si bien con pasos lentos y pausadamente, el pensamiento wesleyano fue permeando de manera lenta la reflexión teológica de teólogos metodistas en América Latina. Estos cuatro encuentros latinoamericanos de Estudios Wesleyanos están plasmados en las cuatro obras que muestran el itinerario del pensamiento teológico wesleyano unido —especialmente desde el metodismo— en América Latina y se llevaron a cabo, como hemos dicho, desde 1983 hasta el último en 2009[5].

En ese sentido afirmamos que a partir de ese encuentro en Costa Rica se comenzó a cristalizar la recuperación y reintegración de Wesley, desde una perspectiva latinoamericana y de la liberación —propia de la época—. Y la teología wesleyana en América Latina hecha por latinoamericanos se vio enriquecida como parte de la teología latinoamericana y del movimiento ecuménico[6].

Otros aportes que se dieron en el encuentro y vemos en el libro son: Franz Hinkelarnmert quien aporta un breve, pero formativo capítulo sobre “Las condiciones económico-sociales del Metodismo en la Inglaterra del Siglo XVIII” (en pp. 21-29).

Ya que el metodismo llego a América Latina no mayormente desde Inglaterra, sino a través de “la mediación estadounidense”, el sociólogo y teólogo norteamericano, Roberto Craig, ofrece un excelente trabajo sobre “Metodismo, luchas populares y cambio social -el caso estadounidense” (pp.31 -60). Después de reportar sobre la rápida “adaptación y acomodamiento a la realidad de la esclavitud” por el metodismo norteamericano (p.32), Craig analiza ampliamente el metodismo negro y el metodismo popular en su relación con el populismo, el socialismo, el socialismo cristiano, y el radicalismo del evangelio social.

En la Sección II (“Legado histórico-pastoral del movimiento metodista para América Latina) y Sección III (“Vivencias del metodismo en el contexto latinoamericano), se dedican básicamente a una contextualización pastoral del metodismo para América Latina. Mortimer Arias compara la eclesiología pastoral del metodismo con las comunidades de base latinoamericanas, y dos autores (R. Josgrilberg y Nelly Ritchie) escriben sobre la pastoral metodista en Brasil y Argentina respectivamente.

De especial interés son dos capítulos sobre la iglesia metodista boliviana (Zacarías Mamani, Aníbal Guzmán), debido a la lucha de la mayoría Aymara para su justo liderazgo en esa iglesia.

Jacinto Ordoñez y Elías Boaventura contribuyen valiosos aportes sobre los proyectos educativos del metodismo latinoamericano. La sección más extensa, y probablemente la más valiosa, se dedica a la reinterpretación de la herencia metodista para América Latina (pp.205-341).

Es justo destacar el aporte extraordinario de José Míguez Bonino a la dimensión teológica de este volumen, con cinco capítulos: “Fue el metodismo un movimiento liberador?”, pp.63-74, “Conversión, hombre nuevo y compromiso”, pp. 207-218, “Justificación, santificación y plenitud”, pp.243-256, “La eclesiología Wesleyana”, pp.277-286, y “¿Conservar el metodismo? En busca de un genuino ecumenismo”, pp. 329-341. Estos capítulos tienen el mérito especial de plantear un problema crucial para la teología evangélica latinoamericana: el significado de “la justificación por la fe” en el contexto revolucionario de América Latina de ese momento.

Elsa Tamez escribe sobre “El Wesley de los pobres”, pp.219-236, y José Duque sobre “perfección cristiana y ética social”, pp.257-276. Además, Uriel Teixeira y Pablo Sosa, escriben sobre liturgia e himnodia metodistas en América Latina.

No cabe duda de que este es un libro que hacía falta, y que hacen falta trabajos parecidos sobre las otras vertientes del protestantismo —como dicen los editores-. Este libro fue un hito, ya que comenzó en ésta tradición del movimiento evangélico, y la idea era hacerlo con las otras —aunque no se pudo concretar de la misma forma—. La visión que animaba era cumplir responsablemente su misión integral en nuestro continente y comprender el sentido histórico y teológico de su propia existencia. Es una lección que nos deja este libro para la actualidad. Todas las ramas del protestantismo y del cristianismo tenemos que recuperar el sentido verdadero de la propia historia, conocer nuestras  condicionantes socio-ideológicos del pasado y presente, y volver a reflexionar de nuevo, en forma creativa y comprometida, su propio mensaje evangélico en este siglo XXI.

En este año que hacemos memoria de los 40 años de la recuperación de la democracia en mi país Argentina, luego de la oscura última dictadura cívico-militar y su nefasto plan de exterminio y saqueo integral, es una buena ocasión para que hagamos memoria de estos 40 años del primer Encuentro latinoamericano y caribeño de teología wesleyana.

El mensaje bíblico y del evangelio es una invitación permanente a construir o reconstruir la esperanza desde la memoria. Para aprender de nuestros hermanos/as mayores que nos dejaron un gran legado y para seguir andando en nuestros propios desafíos y contextos. Desde allí somos llamados/as hoy: a releer la Biblia, nuestra tradición espiritual y teológica, a la luz de las señales de la acción de Dios en la historia y en nuestra actualidad.  Con el fin de acunar, cuidar y renovar nuestra esperanza activa hacia un nuevo proyecto histórico de inclusión y justicia.

En esta actualidad particularmente difícil en la historia de los pueblos, donde el capitalismo global en su fase financiera oprime y genera cada vez más pobreza y exclusión, los cristianos/as debemos aprender a leer los signos de los tiempos e interpretar la Biblia y nuestra tradición como mensaje actual de Dios para nosotros. El mensaje bíblico y del evangelio es una invitación permanente a construir o reconstruir la esperanza desde la memoria, para comprometernos en su proyecto actual de salvación y en la certeza de que Dios cumplirá su promesa “Yo hago nuevas todas las cosas”. Apocalipsis 21:5.

(Los libros son : del 1 encuentro en 1982 : La tradición protestante en la teología latinoamericana,1ºIntento: Lectura de la Tradición metodista,(Ed.) Duque, (San José: DEI, 1983),

Del segundo encuentro en Piracicaba, 1984 y en portugués: Bonino-Santa Ana-Pixley-Assmann, Luta pela vida e evangelizacao, A tradicao metodista na teología latino –americana, (Sao Paulo: Ed. Paulinas, 1985).

Del tercer encuentro en Sao Paulo,2003:  Claudio Oliveira et al. (comp.), Teologia e prática na tradicao wesleyana. Uma leitura a partir de América Latina e Caribe, (San Pablo, Editeo-Umesp, 2005).

Y el último en Buenos Aires ,2009: “IV Encuentro latinoamericano de Estudios Wesleyanos”, en Revista Evangélica de Historia VI (2010).

Lamentablemente los tres primeros libros están agotados.  La Revista Evangélica de Historia VI (2010) está disponible en Argentina, en las oficinas del CMEW. Sería bueno poder digitalizarlos a futuro con los permisos correspondientes.

Para profundizar sobre todo este tema ver de acceso libre Oviedo Pablo G., “Teología de la liberación y teología wesleyana en América Latina. Una visión histórico-teológica”, Teología y cultura 22 (2020), pp. 59-77. https://teologiaycultura.ucel.edu.ar/)

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[1] Zygmunt Bauman, Vida Líquida, (Madrid, Ed. Paidós ,2005). En la introducción, p. 6.

[2] J. Míguez Bonino, Rostros del protestantismo latinoamericano, (Buenos Aires: NC, 1995), p.105, haciendo referencia a una frase de Rubem Alves.

[3] El libro que documenta dicho encuentro es: Duque José (ed.), La Tradición Protestante en la Teología Latinoamericana, Primer intento: Lectura de la tradición metodista (San José Costa Rica: DEI, 1983).

[4] D. Bruno, Reseña  histórica de la reflexión wesleyana en América Latina, en Revista Evangélica de Historia VI (2010), p. 13. El encuentro que menciona Bruno es la reunión de latinoamericanos que se da en el Oxford Institute del año 1977 en Inglaterra, bajo el tema “Santificación y liberación: teologías de la liberación a la luz de la tradición wesleyana”. Participaron como oradores José Míguez Bonino, K. Dickson y Jame Cone.

[5] Ver La tradición protestante en la teología latinoamericana,1ºIntento: Lectura de la Tradición metodista,(Ed.) Duque, (San José: DEI, 1983), p. 73. En portugués Bonino-Santa Ana-Pixley-Assmann, Luta pela vida e evangelizacao, A tradicao metodista na teología latino –americana, (Sao Paulo: Ed. Paulinas, 1985). Claudio Oliveira et al. (comp.), Teologia e prática na tradicao wesleyana. Uma leitura a partir de América Latina e Caribe, (San Pablo, Editeo-Umesp, 2005). Y el último “IV Encuentro latinoamericano de Estudios Wesleyanos”, en Revista Evangélica de Historia VI (2010).

[6] Para profundizar sobre este tema ver  Oviedo Pablo G., “Teología de la liberación y teología wesleyana en América Latina. Una visión histórico-teológica”, Teología y cultura 22 (2020), pp. 59-77. https://teologiaycultura.ucel.edu.ar/

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Comments
  • Maria Rodriguez

    Gracias Pablo por darnos una visión clara del metodismos en Latinoamérica.

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