Filosofía del Desarrollo de la Comunidad Cristiana III: Redistribución

 In Política y Justicia Económica

Con este artículo finalizamos la serie del modelo de las «tres Rs», Relocalización, Reconciliación, y Redistribución. Este modelo, creado por el Dr. Perkins en su libro, Restoring At-Risk Communities, habla de estrategias prácticas, necesarias para un desarrollo saludable de comunidades cristianas. Cada estrategia es poderosa en sus propios términos, sin embargo es importante recalcar, que un verdadero desarrollo de una comunidad cristiana no puede ocurrir sin la aplicación de las tres en conjunto.[1]

La semana pasada escuché en la radio que Jeff Bezos, magnate empresarial estadounidense y fundador de Amazon, se había convertido en el hombre más rico de los EE.UU. De acuerdo a la revista de negocios Forbes, Bezos tiene un valor neto de $177 billones.[2] Tal vez no podrás apreciar mucho este número, ya que solo es un número figurativo, pero es una cantidad sumamente enorme e incomprensible para muchos de nosotrxs. Para poner la cifra en perspectiva, supongamos que de alguna manera “milagrosa” pudieras ganar $7,000 (dólares) a la hora, todos los días desde el nacimiento de Jesucristo, aun así habrás ganado menos dinero que el titán de Amazon.

Ejemplo:

7.000 (h) x 24 (d) = 168.000 x 7 (s) = 1.176.000 x 52 (a) = 61.152.000 x 2.000 (n) = 1.22304e11.

Este tipo de acumulación de riquezas es la que me lleva a resaltar la gran necesidad de redistribución de recursos. Dada a la limitación de espacio y lo extenso que es este tema, no entraré en meticulosos detalles sobre la teoría económica, pero compartiré dos simples razones de cómo la acumulación de riquezas forma parte de un sistema opresivo. La primera razón se puede observar en la diferencia entre el producto nacional y el ingreso nacional. La gran mayoría de la clase obrera, contribuye al producto nacional (bienes y servicios producidos por la labor de ciudadanos). Sin embargo, aunque formamos parte del producto nacional, no necesariamente nos beneficiamos de las ganancias del ingreso nacional (ingresos obtenidos en la producción de bienes y servicios por los ciudadanos de la nación), ya que el ingreso es acumulado y acaparado por empresarios y corporaciones multinacionales elites de la cual muchas veces son protegidas por leyes e intereses gubernamentales. La segunda razón está relacionada con la primera, debido a que, el sistema de impuestos, particularmente el de los EE.UU, oprime a los pobres y tolera a los ricos. En promedio, el ciudadano estadounidense paga casi una cuarta parte de su ingreso en impuestos, en cambio las personas más ricas del país solo pagan menos de un cuatro por ciento.[3] Lo más triste de todo es que lo hacen legalmente, porque el sistema lo permite. El mito de que todos pagan su parte justa y los estadounidenses ricos pagan más es totalmente falso.

¿Entonces qué? Te preguntarás, ¿acaso estamos condenados a ser oprimidos y esclavos a un sistema económico que nos mantiene limitados? De ninguna manera, a través de la historia humana, vemos la intervención de un Dios para liberar a lxs oprimidxs. De la misma manera que liberó a los Israelitas de su opresión en Éxodos 6: 6-7, lo seguirá haciendo con nosotros. ¿Y cómo haremos esto? Por medio de la Iglesia. Por eso soy fiel creyente de que la Iglesia ha sido llamada a utilizar un sinnúmero de estrategias a su alcance, como la redistribución de recursos, para empoderar las comunidades a su alrededor. Hay muchas alternativas para llevar a cabo esta misión y aquí les comparto cuatro de ellas:

Independencia Económica

Crear un sistema económico independiente para vecindarios de bajos recursos es esencial y eficiente. La independencia económica de una familia brinda dignidad y empoderamiento, pero más que todo, libertad financiera para satisfacer sus necesidades. El Dr. Perkins nos recuerda diciendo que «el desafío para el desarrollo económico basado en la comunidad cristiana es permitir que la gente de la comunidad inicie empresas locales que satisfagan las necesidades locales y empleen a personas indígenas».[4] Dejar que la gente tome sus propias decisiones es parte de la gracia de Dios y un derecho civil. La independencia económica logra que las familias tomen control de sus hogares y comunidades. Ahora bien, la ayuda financiera de gobiernos locales hacia vecindarios de bajos ingresos es sustancial, pero muchas veces mal administrada. Por ejemplo, muchos de estos servicios ya han sido preseleccionados, sin tener la más mínima idea si la comunidad carece de ellos. Esta práctica suele hacerles creer que son ineptxs e incapaces de tomar sus propias decisiones. En este sentido, no les estamos dando opciones, sino obligaciones. Como dice el gran proverbio chino, «dale un pescado a un hombre [sic.] y lo alimentarás por un día, enséñale a pescar y lo alimentarás por el resto de su vida». Si nos ponemos a pensar, la vivienda más asequible no es asequible si la persona no tiene un trabajo. La creación de empleo en la comunidad es parte del plan de redistribución.

Economía con Valores

Crear una economía con valores en un país donde el consumismo, la ganancia, y el poder se deben de adquirir a cualquier costo es muy difícil, pero necesario. Para implementar una economía con valores, tenemos que enfocarnos más en el bien común y menos en el interés individual. Pablo resalta este pensar en la carta de Filipenses cuando dice que «cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás».[5] Mary Nelson también nos recuerda que para desarrollar una comunidad en necesidad, por medio de la redistribución, se requiere «un esfuerzo centrado en las personas, no sólo en la acumulación de riqueza y propiedad individual».[6] Este tipo de acercamiento puede ser muy beneficioso para muchos empleos que desean incrementar su producción. Los empleados que trabajan para compañías que se preocupan por su salud y condición y no sólo en sus ganancias, tienden a estar más contentos y por lo tanto más productivos. Ante todo, la idea de practicar una economía con valor es mejorar las condiciones de vida a través de trabajos con salarios dignos, trabajos con futuro y negocios que tengan el mejor interés para la comunidad.

Desarrollando Personas, No Negocios

Si tu meta es hacer dinero, no solamente estás en el campo de trabajo equivocado, sino con la gente equivocada. Ahora bien, si estás dispuesto a dar sin recibir nada a cambio y ayudar a otrxs alcanzar su potencial, pues manos a la obra. Tenemos que estar claros sobre nuestros valores y objetivos desde un principio. Nelson nos anima a que parte del proceso sea «conseguir empresarios exitosos con un corazón para nuestros ministerios que asignen una parte de sus ganancias para apoyar nuestros ministerios».[7] Fíjense, que Nelson dice que busquemos empresarios ‘con un corazón interesado en nuestra causa.’ No toda persona de negocios quiere invertir en nuestra causa. A veces vemos personas con dinero y gastamos mucha energía preguntándole por sus donaciones sin conocer bien su corazón. Este error me recuerda mucho a Mateo 6:21 «porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón».[8] Busquemos por corazones dispuestos, no bolsillos llenos. Tengamos en mente que gran parte de nuestro trabajo es hacer discipulado y recaudar fondos para educar sobre nuestra causa, forma parte del discipulado.

Fundamento Bíblico 

Las escrituras Cristianas nos muestran vastos ejemplos de redistribución de recursos para los más necesitados. Uno de estos ejemplos se encuentra en Hechos 4:32-34:

«Todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar. Nadie consideraba suya ninguna de sus posesiones, sino que las compartían. Los apóstoles, a su vez, con gran poder seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús. La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos, pues no había ningún necesitado en la comunidad».[9]

Esto es lo que significa hacer teología en conjunto, considerando a tu prójimo como a ti mismo. Jeremías 22:16 nos habla que luchar por la causa del pobre es sinónimo de conocer a Dios, por lo tanto, la redistribución no es un acto de caridad, sino de justicia. José Miranda muy bien lo dijo «lo que la Biblia llama “justicia” a lo que la cultura occidental llama “caridad” es porque la propiedad privada que diferencia a los ricos de los pobres se considera imposible de adquirir sin violencia y expoliación».[10]  Por eso, el significado de la redistribución, por medio de la Iglesia, «es trabajar duro junto con nuestros [sic.] vecinos y usar creativamente los recursos de nuestra comunidad y de nosotros mismos para crear oportunidades económicas y dignidad para nuestras familias y nuestra comunidad».[11]

PARA REGRESAR A LA PARTE II DEL ARTÍCULO HAS CLICK AQUÍ.

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[1] John M. Perkins, “Restoring At-Risk Communities”, (Grand Rapids, MI: Baker Books, 1995), 73

[2] Kerry A. Dolan, Jennifer Wang and Chase Peterson-Withorn, Forbes World’s Billionaires List, https://www.forbes.com/billionaires. Accedido 07/23/2021

[3] Karl Engels, Leaked IRS documents confirm: The rich don’t pay taxes,

https://www.peoplesworld.org/article/leaked-irs-documents-confirm-the-rich-dont-pay-taxes/. Accedido 07/26/21

[4] Perkins, “Restoring At-Risk Communities”, 140

[5] Filipenses 2:4 (Nueva Versión Internacional)

[6] Nelson, “Restoring At-Risk Communities”, 143

[7] Ibid, 145

[8] Mateo 6:21 (Nueva Versión Internacional)

[9] Hechos 4:32-34 (Nueva Versión Internacional)

[10] José Miranda, “Marx and the Bible: A critique of the Philosophy of Oppression”, (Eugene, OR: Wipf and Stock Publishers, 1974), 19

[11] Nelson, “Restoring At-Risk Communities”, 143

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Comments
  • pablo oviedo

    excelente , gracias Alex…a redistribuir!!!

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