Cinco tesis para justificar la pertinencia de la Reforma

Hace poco más de quinientos años, Marín Lutero, profesor de Sagrada Escritura en la Universidad de Wittenberg, propuso noventa y cinco tesis para ser debatidas en público. Con esa convocatoria al diálogo nació la Reforma Protestante, un movimiento de renovación del cristianismo cuya influencia todavía sigue viva de muchas maneras en el mundo.

En un intento de seguir en la misma tradición de reflexión y diálogo, después de los cinco siglos que han pasado, viene al caso hacer una evaluación sobre la pertinencia del protestantismo. No estoy proponiendo 95 tesis. Sólo cinco. Cada tesis propuesta está en relación con una de las cinco convicciones evangélicas heredadas de la Reforma, y como la teología se hace en el contexto de la iglesia que vive la fe a nivel de las bases, con cada tesis se sugiere una línea pastoral para su posible aplicación práctica en el ministerio de la congregación local.
Toda persona lectora de este artículo debe saber que la presentación que a continuación viene es solamente una introducción y bosquejo breve, en la esperanza de poder elaborar más delante en cada una de ellas con mayor explicación. Así fueron presentadas las 95 originales hace medio milenio, como propuestas breves y sugerentes.  Y de la misma manera que el reformador, a quienes lean estas tesis y deseen dialogar, hoy invito y ruego como él “que los que no puedan estar presentes y debatir oralmente con nosotros, lo hagan, aunque ausentes, por escrito. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén”.

Cada tesis propuesta está en relación con una convicción evangélica heredada de la Reforma, y se sugiere una línea pastoral para su posible aplicación en el ministerio de la congregación local.

1.Tesis tolerante o anti-proselitista

Convicción: SOLA GRACIA

Línea pastoral: EVANGELIZACIÓN

La Reforma presentó (y puede presentar) al cristianismo el reto de la humildad.

Normalmente se concibe al ‘otro’ como ‘inconverso’. En efecto, fueron décadas de guerras por cuestiones religiosas entre europeos que se miraban mutuamente como no-cristianos. Y en nombre del Señor empuñaron la espada unos contra otros. Pero, ¿es que sólo los evangélicos son cristianos? O ¿Es que para ser verdadero cristiano se tiene que pertenecer a la iglesia católico-romana?

Hoy en día sigue existiendo esta polarización de los salvos y los perdidos. Los evangélicos de América Latina hemos recibido una herencia de identidad negativa (no somos lo que son los católicos). El reto es valorar las tonalidades de gris que nos comunican entre cristianos de distinta confesión, y también con los que no creen. ¿Podemos incluir el concepto de ‘matices’ entre las posturas opuestas, y aprender unos de otros en la escuela de la gracia?

La escuela de la gracia es saber que, de manera intrínseca, no hay en nosotros nada que sea mejor a los otros. Celebramos la sola gracia de Dios. Nuestra EVANGELIZACIÓN no debe ser proselitismo. Debe ser la humilde noticia de unos muertos de hambre igual que todos, los cuatro leprosos del sitio de Samaria (2 Reyes 7:3-9), que anunciamos la buena noticia: adónde hemos encontrado el pan de vida. Un pan que nosotros necesitamos igual que todos, y que no nos pertenece a nosotros.

2.Tesis ecuménica o anti-sectarista

Convicción: SOLA FE

Línea pastoral: COMUNIÓN

La Reforma representó (y puede representar) la recuperación de la diversidad original, que había caracterizado al movimiento cristiano en sus primeros siglos.

En este sentido, el desarrollo de nuevos grupos cristianos no se debe interpretar como meras divisiones, sino como puerta abierta a la riqueza de la diversidad dentro de la fe. Esta herencia introdujo el valor de la diversidad por sobre la uniformidad.

Sin embargo, hoy en día hay que cuidar que la “nueva reforma” no signifique la formación de una nueva división; no debe construirse sobre la base de la exclusión y la descalificación. En lugar de la “nueva reforma”, eso sería más bien una “nueva inquisición” o una “nueva cacería de brujas”. La ortodoxia no debe ser nueva policía teológica.

Nuestra COMUNIÓN debe fundarse en la fe en un solo Cristo, según han dado testimonio de él las Sagradas Escrituras, y no en la afiliación a una corriente o tradición teológica: un cuerpo, un Espíritu, una esperanza, un llamamiento, un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos (Efesios 4:3-6). Sola fe quiere decir no añadiduras de las tradiciones de nuestros sistemas de pensamiento.

3.Tesis metodológica o post-escolástica

Convicción: SOLA ESCRITURA

Línea pastoral: ENSEÑANZA

La Reforma abrió (y puede abrir) la puerta a una nueva teología universitaria—no monástica.

Fue la versión moderna del cristianismo, que ya no tenía que montarse ceñidamente sobre el pensamiento de Aristóteles, y que demostró independencia en sus metodologías y en sus estructuras de razonamiento, las cuales a su vez propiciaron un medio ambiente creativo para el desarrollo de nuevos sistemas de pensamiento. Si bien es cierto que por esta cualidad del pensamiento protestante, para finales del s. XIX éste cayó presa del racionalismo de la ilustración, dentro de sí llevaba el germen crítico que fue capaz de romper esos esquemas. El protestantismo lleva en sí una semilla crítica que permite que la teología escape a todo sistema filosófico.

Hoy en día tenemos que resistir los embates de un tipo de lógica “escolástica” protestante que provee respuestas prefabricadas y elimina el pensamiento original. El pensamiento protestante debe ser heredero de esa capacidad de hacer uso de nuevas metodologías de reflexión sobre la revelación de Dios.

Nuestra ENSEÑANZA debe caracterizarse por la búsqueda creativa de mejores métodos para leer y entender la Sagrada Escritura. No debemos adorar a los grandes siervos de la Palabra (es decir, no hacernos más luteranos que Lutero, o más Calvinistas que Calvino), sino guardar el testimonio de Jesús (Apocalipsis 19:10).  Sola Escritura, y no intromisión de estructuras prefabricadas de pensamiento.

4.Tesis federalista o des-centralizadora

Convicción: SÓLO JESUCRISTO

Línea pastoral: SERVICIO

La Reforma fue (y puede ser) un movimiento por la libertad.

Al entrar a la orden de los agustinos, Martín Luder eligió tomar para sí el nombre Lutero, que se deriva de la palabra griega ελευθερία (eleutería), que significa ‘libertad’. Ante el control férreo de un centro de poder religioso, la Reforma es la afirmación de las márgenes. Esta herencia afectó profundamente la historia del mundo.

Hoy en día se mantiene la necesidad de esa misma afirmación (del pensamiento marginal). Estas márgenes siguen conectadas con el mismo centro que es el Señorío de Cristo, porque ese centro se ha movido a las márgenes, pues el Resucitado nos invita a volver a Galilea, para verlo ahí (Mateo 28:10).

Decir: Sólo JesuCristo equivale a valorar más lo marginal (lo galileo), que lo central. La libertad no es libertinaje, pero sí es producción creativa de pensamiento y de acción misionera en SERVICIO al mundo de Dios. Si nos aferramos a los centros de poder no estaremos afirmando “Sólo JesuCristo”, sino algún otro poder. La convicción Sólo JesuCristo nos hace misioneros para llegar a las márgenes. En las márgenes están los más necesitados, y es donde la teología se vuelve acción, pues demuestra su libertad para actuar a favor de quienes están fuera de los centros de influencia y de poder.

5.Tesis existencial o neo-sacramental

Convicción: SÓLO A DIOS LA GLORIA

Línea pastoral: ADORACIÓN

La Reforma eliminó (y puede eliminar) toda superstición y todo elemento de misterio en la vida religiosa.

Por su reformulación de la antigua teología sacramental, se produce un estado de angustia generadora que hace germinar un acercamiento más existencialista a la fe. Gracias a esto se produjo en los grupos de la Reforma una manera de vivir la fe de cara a la realidad existencial del mundo. La eliminación de supersticiones vino acompañada de la alfabetización y la educación pública.

Nuestra ADORACIÓN toca las necesidades del mundo porque la gloria de Dios es la paz en la tierra (Lucas 2:14). El ser humano tiene la tarea de vivir para la gloria de Dios, y eso es buscar la paz en la tierra, lo cual es la dimensión existencial de la fe.

Hoy en día esta manera de vivir sólo para la gloria de Dios se manifiesta en rasgos como la membresía voluntaria, la no injerencia del estado en asuntos de fe, y la autonomía operativa/ministerial de las congregaciones locales. Estos son rasgos que generan espacios para vivir la fe con relevancia para la vida cotidiana, porque la gloria de Dios es la paz en la tierra, y viceversa.

___________________________________________

JOEL ALBERTO SIERRA-CAVAZOS estudió Ciencias Biológicas en la U.A.N.L., Maestría en Divinidades en el Seminario Teológico Bautista del Este, en Filadelfia, E.U.A., Maestría en Humanidades en la Universidad de Monterrey, Doctorado en Renovación de la Iglesia en el Seminario Palmer, en Filadelfia, y está por acabar el Doctorado en Ética en el ITESM, Campus Monterrey. Ha sido profesor de teología en el seminario metodista Juan Wesley por más de veinte años, del seminario bautista Santiago Hickey, y de Cristo para las Naciones, en Monterrey. Su ordenación al ministerio pastoral fue en 1991. Ha formado parte de comisiones de la Alianza Mundial Bautista: Adoración y Espiritualidad, y Renovación de la Iglesia. Fue uno de sus vicepresidentes en el período 2010-2015. Ha usado el púlpito, el salón de clase, y los himnos que compone como instrumentos de difusión de las Buenas Noticias de la gracia. Con su esposa Eva pastorea la Comunidad bautista Jiréh, de Monterrey, y tienen cuatro hijos: Andrés, Luz Daniela, Samuel, y Miguel.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *